22 de julio de 2013

Escrache Feminista

Si me quedo soltera y quiero tener hijos, no puedo. Si me caso con una mujer, no me dejan. Si me caso con un hombre sí, pero si me pega no puedo quejarme a menos que un día llegue medio en coma al hospital y me ingresen durante más de 24 horas. Y si no quiero tener hijos y me quedo embarazada sin quererlo, tampoco puedo abortar.

Y este es el futuro que nos ha concedido Rajoy. Sólo le falta recuperar la ley de vagos y maleantes para terminar de imitar a Paquito el Dictador.

Avanzar es ofrecer más opciones, pero Mariano las está recortando, así que no sé cómo espera que este país progrese hacia algún lado, si cada vez se acerca más y más al pasado.

Id preparándoos mujeres, que próximamente estaremos obligadas a estar en casa, cuidando de nuestros maridos (lesbianas incluídas, a ver si os váis a creer que nadie os va a obligar a casaros con un hombre), sin derecho a trabajar (que como todo el mundo sabe, la mujer no vale para esto), sin poder salir de casa (porque aunque no nos quiten este derecho, demasiadas cosas hay que hacer en casa como para perder el tiempo en algo que no sean labores del hogar). Por lo menos podremos asistir a cursos gratuítos que seguramente comenzarán a ofrecer todos los Ayuntamientos, dedicados especialmente a mujeres, en los que enseñarán cosas básicas como: "Cómo maquillarse y que no se note que tu marido te ha pegado", "Cómo coser la ropa de tu marido e hijos", "Sácale el máximo partido a tu lavadora" o "Curso de defensa personal: aprende a estar calladita"...

Gracias, Rajoy, por anularnos a todas las mujeres como personas, por callar nuestras voces y recluirnos en vida. Pero tenga usted cuidado, que se le ha olvidado negarnos el derecho a luchar por la libertad.

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